Puedes ser la respuesta de alguien.
Tal vez conozcas a alguien, ahora mismo, que necesita una palabra de esperanza, consuelo o guía. Esta guía existe para ayudarte a encontrar, dentro del Evangelio, qué decir y cómo decirlo.
Nota quién lo necesita
En la parábola del Buen Samaritano, dos religiosos pasaron de largo. Solo uno se detuvo a ver de verdad al hombre caído. El Evangelio primero pide atención genuina a quien está a tu alrededor.
Consuela antes de hablar
Ante la tumba de Lázaro, sabiendo que estaba a punto de resucitarlo, Jesús aun así lloró con las hermanas afligidas (Juan 11:35). Está presente en el dolor de la persona antes de ofrecer cualquier respuesta.
Encuentra la palabra correcta en el Evangelio
No siempre sabemos qué pasaje aplica. Para eso existe el Oráculo: describe la situación, y busca, dentro de los cuatro Evangelios, una respuesta concreta.
Dilo con sencillez, no con sermón
Jesús resumió enseñanzas profundas en frases cortas y directas. Una frase verdadera, dicha en el momento correcto, con cariño de amigo, suele pesar más que un largo discurso.
Sigue presente
El Evangelio no pide un gesto único. Pide servicio continuo, como Jesús lavando los pies de sus discípulos, sin esperar nada a cambio.